ISBN: 9788467007718 Nº de páginas: 350 Género: Histórica Editorial: Espasa Título original: The Puppet Boy of Warsaw
Mika hereda las marionetas de su abuelo, con las que entretiene a otros niños logrando que olviden las miserias del gueto de Varsovia. Para sobrevivir, pronto se verá obligado a hacerlo con los soldados y así sobrevive. Cuando se libera el gueto, las marionetas pasan a manos del soldado nazi Max y llegan con él a Siberia, salvándolo de la misma manera que lo hicieran con Mika. La nieta de Max heredará las marionetas después de la muerte de su padre. Años después las llevará a Nueva York, donde se encontrarán con Mika en su lecho de muerte.
En este libro he marcado muchas páginas, pero más que momentos han sido frases, frases preciosas que adornan un libro precioso, pero primero quiero empezar contando un poco de lo que va el libo.
Todo lo que cabe en los bolsillos es un relato de lo que pasó en el gueto de Varsovia, de lo que los nazis hacían con los judíos. Pero a su vez, es la historia de un soldado nazi en los gulags rusos y al mismo tiempo, la historia de un superviviente del Holocausto.
Es una novela muy original porque mezcla exactamente lo que siempre he querido leer en un único libro y sobre todo, una parte de la historia de los campos de concentración en la URSS, algo sobre lo que nunca he leído y siempre he querido.
Toda brizna de hierba tiene un ángel que se inclina hacia ella y le susurra: "¡Crece, crece!"
Es un verso del Talmud que Eva Weaver ha incluido en su novela muy adecuadamente.
La novela se divide en tres partes; la primera, contada por Mika, un joven judío que junto a su familia siente en sus propias carnes todas las desgracias por las que los nazis los hacen pasar. En el gueto conocerá a alguien a quien regalará algo muy importante de su vida. En la segunda parte, Eva Weaver nos cuenta la historia de Max, un soldado alemán que pasa parte de su vida preso en un gulag en Siberia. Por último, una tercera parte en la que se desenlaza todo, Mika está ya mayor y vuelve a reencontrarse con un viejo amigo.
Me encanta cada vez que Mika vista con Ellie y sus marionetas al hospital de niños que había en el gueto. La alegría de esos niños y que la autora describe salta directa de las páginas a nosotros y el amor con el que Mika hace cada representación de marionetas es la mejor historia de amor que he podido leer en un libro -sí, yo hablando de amor en los libros-.
Otra de las cosas que me han gustado es precisamente lo que digo al principio. Llevaba muchísimo tiempo queriendo leer algo acerca de los gulags, los campos de concentración soviéticos y mira tú por donde, aquí me encuentro contado de primera mano como era aquello. Eso sí, me gustaría leer algo más especializado en ello. Con esta novela podemos ver la Segunda Guerra Mundial desde digamos, tres puntos de vista diferentes; el judío, el alemán y el de las personas en la actualidad. Un libro muy completo.
Tiene tantas cosas curiosas que descubrir, como por ejemplo el olor del miedo, seguro que si lo habéis leído ya sabéis como huele, los sentimientos que describe la autora tan sólo centrándose en una flor. Os mentiría si os dijese que es una historia alegre, es más bien tristeza lo que se respira en cada una de sus páginas y me encanta que un libro me haga llorar, porque sí, he llorado leyendo este libro. Y sí, lo volvería a leer una y otra vez, creo que no me cansaría de leerlo. Totalmente recomendado, sobre todo si quieres leer una historia que llegue a lo más hondo del corazón.
"Ahora que mi escalera ya no está... He de tenderme aquí abajo, de donde parten todas las escaleras, en la sucia trapería del corazón."
-Agradecimientos a Espasa por el ejemplar-

















